Lunes , 24 julio 2017
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Ayuntamientos al Margen de la Educación : POBRES NIÑOS

Ayuntamientos al Margen de la Educación : POBRES NIÑOS

José Díaz Peña, Jefe de de los Servicios Educativos del Ayuntamiento de Alcalá de Henares

José Díaz Peña es Pedagogo y Jefe de de los Servicios Educativos del Ayuntamiento de Alcalá de Henares

El gran tsunami amenaza con borrar del panorama el binomio Ayuntamientos-educación: ¡Pobres niños!

Los tiempos que corren obligan a fuertes ajustes en las Administraciones públicas y en un escenario tan crítico no faltan los que ponen en cuestión la presencia del municipio en el ámbito de la educación. Algunos piensan que los Ayuntamientos hacen lo que no deben o duplican servicios que no debieran duplicarse y defienden que hay que desligar a las entidades locales de la gestión de la educación. Ahora bien, ¿puede considerarse duplicidad la creación y gestión de una Escuela Infantil municipal en un barrio donde no existe ninguna y donde la Comunidad Autónoma no ha previsto intervenir? ¿Acaso los niños de esa zona o de ese pueblo no tienen el mismo derecho que los de otras donde sí se ofrece ese servicio? ¿Es eso el ejercicio de una competencia duplicada? ¿Puede alguien pensar que desarrollar un Plan de Actividades Extraescolares es ejercer una competencia impropia cuando todos sabemos que de no mediar ese esfuerzo municipal los escolares quedarían al arbitrio de intereses particulares?.

Los excesos en el gasto de las entidades locales pudieron haberse gestado en planes urbanísticos mal diseñados o en faraónicas actuaciones de futuro incierto, pero se deben poco o nada a los aportes municipales, casi siempre escasos, realizadas en el sistema educativo formal o informal. De cualquier manera, es difícil encontrar Ayuntamientos con un déficit presupuestario significativo achacable a cuantiosos gastos educativos. No obstante, si se diera el caso, por extraño, merecería un estudio detallado para identificar las variables que influyeron en semejantes decisiones. Puestos a suponer, es improbable que los vecinos de esa hipotética población tuvieran resquemor alguno porque su Ayuntamiento destinara mucho dinero en, por ejemplo, mantener los colegios públicos demasiado limpios, o demasiado ajardinados, o con excesivas zonas deportivas. También sería raro oírles quejarse porque el municipio acoja un Centro de Personas Adultas o una Escuela Municipal de Música o un Programa de Cualificación Profesional para jóvenes con abandono escolar; raro sería que los vecinos consideraran un lastre la Escuela Infantil Municipal o que les pareciera mal que la policía local participara en Campañas de Educación Vial, o que fuesen contrarios a que las bibliotecas municipales animaran a la lectura, o que haya servicios municipales de apoyo a la red escolar como los equipos sicopedagógicos, especializados… Sobre todo porque de no hacerlo así nadie lo haría.

Es evidente que la verdadera incidencia municipal en el campo educativo queda aún por ser valorada como se merece. Aunque casi siempre su labor ha pasado inadvertida, casi invisible, muchos saben que han contribuido de manera significativa a la mejora del Sistema Educativo por varia razones. Una de ellas es la transversalidad intermunicipal inherente a las políticas locales. En efecto, cuando las iniciativas municipales en cualquier campo realizadas al amparo de la LBRL(1), obtienen resultados positivos, trascienden de unos municipios a otros como una mancha de aceite, sin que su apreciación resulte mermada por su pertenencia a tal o cual comarca, región o Comunidad Autónoma; ni siquiera por su adscripción a grupos políticos de distinto color. La experiencia confirma que cuando un programa puesto en marcha en cualquier municipio “funciona”, se propaga con rapidez a otros cercanos y en poco tiempo es asumido como algo propio sin atender a otras consideraciones. El método garantiza la expansión de las buenas prácticas y descarta de plano aquellas que proporcionan resultados no deseables.

Otro gran potencial del municipio es la profunda cohesión social que subyace en las iniciativas que adoptan basadas por lo común en el principio de universalización. Por esa razón afectan al conjunto de la población diana para las que fueron diseñadas. Ejemplo de ello lo constituyen los centros Municipales para Personas Adultas, o también el desarrollo de la red de centros públicos, en cuya fase de escolarización el requisito auspiciado por la mayoría de municipios es simplemente el estar empadronado. A la larga, esta forma de actuar cohesiona y crea un sentimiento de identidad en el vecindario. También sabemos que la proximidad física (es decir su proximidad de convivencia real) dota al Ayuntamiento de una especial capacidad para captar las necesidades que tienen los vecinos y para identificar los problemas que les surgen. En pura consecuencia, hay que proclamar bien alto que su amplia diversidad y la sensibilidad que atesoran, son características que hacen de ellos una Administración versátil, dotada de una capacidad sin parangón para crear y para adaptarse a las nuevas necesidades. En su conjunto configuran un excelente escenario por el que transitan ideas y programas innovadores y de apoyo a la educación, susceptibles de ser adoptados cuando funcionan o de anularse en caso contrario con riesgos minimizados pues afectan a espacios restringidos o a zonas de influencia limitadas.

Los municipios tienen también un conocimiento profundo de la realidad educativa y simplemente es cuestión de canalizar adecuadamente este saber para que cristalice de forma beneficiosa en el complejo sistema escolar. Conocen palmo a palmo su territorio, su medio geográfico, su entorno vital, y saben el destino pasado y futuro que tiene cada calle, cada plaza y cada barrio; conocen las necesidades de los vecinos, muchas veces hasta las más próximas a la familia; saben los déficits educativos de su población, los problemas de alumbrado de los colegios, cuál es la mejor orientación que debe tener las aulas de un edificio escolar, que zona hay que reservar para las cocinas y el patio y qué calle es la mejor para situar la entrada porque se facilita el acceso de los pequeños y sus familias…

Es injusto que se ponga en peligro hasta anular la existencia de los planes educativos municipales cuyos beneficios repercuten, a muy bajo coste, en una gran parte de la población. Muchos se han dibujado con la tinta impulsora de las buenas prácticas. Entre ellos, por ejemplo, los planes de lucha contra el absentismos escolar que afrontan situaciones muy complejas con el concurso de profesionales muy diversos: servicios sociales, técnicos especialistas, policía local, entidades implantadas en los barrios, profesores, AMPAs… ¿Quién mejor que el Ayuntamiento para coordinar ese esfuerzo? Las Comisiones de Escolarización en la que se determina la asignación de un centro escolar es otro ejemplo de libro. Fueron los Ayuntamientos los que aportaron grados de racionalidad al proceso y pusieron cara a la fría estadística haciendo que números y ratios no fueran incompatibles con una escolarización de calidad. Así pues, para muchos la cuestión no es que los ayuntamientos deban permanecer ajenos a la acción educativa que afecta a su población, sino que es justamente lo contrario; el debate debe abrirse y determinar hasta donde pueden llegar las entidades locales haciendo uso de las actuales competencias propias e impropias para, en su caso, aumentarlas cuanto sea posible porque esa es la forma de garantizar múltiples beneficios que de otro modo se perderán. De no ser así, de prosperar el tsunami que borre el binomio educación-municipios, pobres niños.

J. Díaz Peña. Pedagogo. Jefe servicios educativos. Ayto. Alcalá de Henares. Asesor Técnico FEMP

(1) Ley de Bases del Régimen Local, que ahora se pretende reformar especialmente en el Artículo 25 n) que permite a los municipios participar en la programación de la enseñanza y en el Art. 28 que les autoriza a realizar actividades complementarias de las propias de otras Administraciones públicas

Acerca de Antonio Javier Gómez Bancalero

2 Comentarios

  1. Efectivamente, ¡pobres niños! pues, cada municipio tiene unos condicionantes que, hacen que las necesidades educativas de cada uno individualmente, sean diferentes a las de otro municipio incluso próximo y, nadie mejor que uno, sabe en su propia casa, lo que necesita de forma particularizada, para adecuarla a su realidad educativa. Precisamente por eso, se les debería dotar a los municipios de competencias propias en materia de educación.

  2. Estoy totalmente de acuerdo, dentro de las administraciones, la local debería tener más competencias, pero siempre y cuando las políticas municipales estuvieran pensadas y centradas en la mejora de los servicios a la ciudadanía, en el análisis de la realidades concretas de cada territorio y la creatividad necesaria para la búsqueda de soluciones amplias, que a lleguen a un mayor número de personas.

    Pero mucho me temo que para esta realidad se necesitan dos elementos imprescindibles: por un lado profesionales como el autor de este artículo, verdaderamente comprometido con la gestión municipal, comprometido con el conocimiento profundo de las necesidades de su cuidad, con la búsqueda de soluciones a los problemas, con las universalización de los recursos, en este caso educativos, imprescindibles en el modelo de cuidad que transciende de su artículo. Y por otro, con politicos/as que ideológicamente comparten este modelo de cuidad y de ciudadanía. Desgraciadamente todos/as sabemos que este es el problema, hay políticas que lo que quieren privatizar los servicios y quien pueda pagarlos que los pague y quien no que se aguante. Pobres niños y niñas y pobres de todas/os nosotras/os.

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